jueves, 28 de agosto de 2014

Detrás de cada obra...

Detrás de una gran historia, sin duda, hay experiencias que contar. La obra maestra de Gabriel García Márquez, “Cien años de soledad”, para su producción y posterior distribución, tuvo sus contratiempos y anécdotas. “Una novela detrás de la novela” relata la historia de los problemas económicos con los que “Gabo”, junto a su esposa Mercedes Barch,  tuvieron que lidiar durante el ‘nacimiento’ de la obra.

No cabe duda que aquellos esfuerzos contados por Gabo tuvieron grandes frutos. “Cien años de soledad” fue considerada la mejor obra de la lengua castellana, además de recibir distinciones a nivel mundial.


No soy asidua lectora de las obras escritas por García Márquez, tal vez habré leído las páginas de pocos libros de él pero, no cabe duda, que detrás de cada obra, hay un gran escritor. 

Un ambiente de historias

Con un cigarrillo en la mano me detengo a contemplar, cada tarde desde el balcón, el patio de la Universidad Nacional Federico Villarreal y las historias que transcurren en él.  Desde hace algún tiempo,  hacer esto sin querer, se convirtió en parte de mi rutina. Y lo disfruto.


Hoy es un día diferente. El viento pasó a segundo plano y el sol se hizo presente. Un ambiente cargado de risas decora la plataforma, recorriendo cada camino del patio central. Esta se encuentra al centro, enmarcada con los pabellones repletos de universitarios manteniendo tertulias. 
Utilizado de apoyo para los estudiantes que día a día desenvuelven largos pliegos de cartulina para culminar con sus trabajos, se levanta imponente en la plataforma el busto del matemático Federico Villarreal.

Mi mirada se dirige hacia el portón  marrón custodiado por ‘guachimanes’. Hoy están atentos. Algo inusual en ellos.


Observo la cara de las personas que ingresan. En sus miradas noto preocupación, cansancio, felicidad y ganas. Estudiantes y profesores. Caminan con cuidado de no tropezar a causa de las grietas en las baldosas dañadas por pasar de los años y el transitar de quienes eligieron esta universidad como su segundo hogar.  


Los cinco cuadriláteros de césped enmarcados con bancas grises (algunas en mal estado) están copadas de estudiantes  manteniendo conversaciones y, otros, leyendo. Tal vez es el ambiente perfecto para desarrollar su vida. Para mí, es el ambiente perfecto para contemplar.